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“Una colaboración conjunta es la solución para afrontar esta crisis con respuestas innovadoras y dinámicas”

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Carta de nuestro presidente, Guillermo Ulacia Arnáiz, en la Memoria Anual de actividades 2019-2020

A través de la mirada por el espejo retrovisor observamos que los tres principios fundacionales que nos vieron nacer hace cuatro años, Creación de valor, Tecnología y Conocimiento, siguen vigentes.

El modelo de clúster seleccionado para MI4, iba más allá de las simples redes horizontales en las cuales las empresas de estos mismos sectores de mercado cooperan (en I+D, marketing, o compras conjuntas) y compiten. Nuestra aspiración era crear las condiciones necesarias para que las empresas pertenecientes al clúster pudiesen absorber las externalidades o “spillovers” del conocimiento generadas con el clúster para reforzar sus dominios de competencia y aumentar la capacidad competitiva (Competence enhacing).

 

 

En el informe de actividades podréis comprobar la eficacia de esta iniciativa y las cifras que lo soportan, pero creo que es relevante subrayar el posicionamiento europeo de nuestro “proyecto”. Actualmente MI4 trabaja en dos proyectos europeos con 16 socios internacionales y un presupuesto conjunto de cinco millones de Euros. Es importante destacar que el 75% del presupuesto está destinado a financiar proyectos de innovación de pymes. La aspiración para 2020 es añadir tres nuevos proyectos europeos, colaborando con 25 socios internacionales con un presupuesto cercano a los 10 millones de euros. Son datos que de forma relativa significan un amplio salto cualitativo del clúster en su progreso hacia la consolidación del mismo.

Escribo estas líneas en el momento en el que acaba de finalizar el estado de alarma generado por una increíble pandemia mundial. Los efectos socio económicos anticipan que la economía española será una de las mas afectadas a nivel global. Es una crisis generada fuera del sistema económico, muy diferente a las acontecidas en los últimos años, por lo que aplicar recetas con éxito del pasado no tienen por qué ser la mejor alternativa actualmente.Todo esto ha llegado en pleno proceso de aplicación de nuevas tecnologías a la fabricación (industria4.0), de aceleración de los procesos de descarbonización de la economía y justo en el momento en el que  la forma elegida y sensata de luchar contra el virus, manteniendo a las personas en sus casas, ha deprimido la demanda de una forma abrupta.

Adicionalmente, estamos viviendo un desacoplamiento tecnológico entre USA Y China, que, unido a la evidencia de la gran interdependencia económica entre países durante el periodo de crisis, puede llegar a impulsar una mayor nacionalización o cuando menos, una regionalización de la producción, poniendo en jaque nuestra estrategia de internacionalización e integración en cadenas de valor globales. Ahora bien, si el COVID-19 y la forma de enfrentarse a él están frenando la globalización física, también está impulsando una globalización aún más digital. El trabajo en remoto ha ganado enteros, y los servicios en red también. La pancrisis ha supuesto el giro hacia el Estado, manifestando la necesidad de liderazgos fuertes, pero sobre todo colectivos, con un modelo de gobernanza inductivo donde estén presentes las instituciones, las empresas y los ciudadanos.

A principios de abril, os comunicamos que la Comisión Europea, a través de la DG Grow, había lanzado un foro de cooperación entre empresas, asociaciones y clústeres a nivel europeo. Anticipábamos posibles líneas de apoyo a través de los clústeres para reorientar los procesos productivos y dar respuesta a las necesidades provocadas por la pandemia. Un modelo organizativo basado en – necesidades- soluciones-acciones, que era el elemento clave propuesto por la alianza europea de clústeres y requería un claro compromiso de las políticas públicas en gestión empresarial hacia los clústeres. Europa piensa que la política de impulso de los clústeres es parte de la solución.

Asturias tiene que explicitar claramente su apoyo al modelo, o no generaremos el “momentum” necesario para la recuperación.

Se considera que el sector del metal es el motor del progreso socio-económico en Asturias. Algunos lo consideran como un sector maduro, con escasa capacidad de reinvención y en una permanente reconversión. Por eso proliferan los heraldos del futuro en la infomedia actual, que, con esquemas mentales del pasado, proponen crecer en sectores mas atractivos y no tener nostalgia de abandonar el sector ante su anticipada irrelevancia. Parece un “deja vu” de la situación vivida en los años 80 del siglo pasado. Al igual que hicimos entonces, ahora es el momento de apostar por una industria inteligente, competitiva, innovadora, residencia del conocimiento y compromiso de miles de empleos cualificados.

Europa está convencida que el despliegue de las políticas incluidas en el Pacto Verde Europeo y sus correspondientes planes de inversión en la industria manufacturera, junto con el desarrollo de nuevos productos respetuosos con el medioambiente, puede lograr el objetivo a corto plazo de un gasto efectivo de recuperación que impulse la economía y la creación de empleos, así como alcanzar los objetivos comprometidos con el cambio climático y generar una economia circular.

Asturias, tiene un gran potencial para ser un referente en la economia circular y en la fabricación avanzada, en línea con la estrategia de especialización inteligente impulsada por Europa. El MI4 recientemente ha presentado sus propuestas para la implantación de la fabricación aditiva junto los proyectos iniciales desarrollados colaborativamente por las empresas del clúster. Ha expuesto la necesidad de abandonar el concepto de parque empresarial convencional y desarrollar los ecoparques junto con los parques tecnológicos y los campus de excelencia orientados a las oportunidades de mercado identificadas para Asturias. Ahora es tiempo de avanzar con la elaboración de un documento para la investigación e innovación en la economía circular, desde enfoques top – down y bottom up con el apoyo de redes interregionales europeas que pertenecen al club de “peers” europeos de MI4.

Esta hoja de ruta debe identificar las prioridades estratégicas en la producción, distribución, servicios postventa, sistemas de recolección, reparación para su posterior reutilización y modelos de recuperación y reciclaje de materias primas bioquímicas. Teniendo presente, también, las prioridades transversales relacionadas con la legislación y la regulación y los sistemas de aprendizaje a lo largo de la vida profesional que requieren un nuevo contrato social.

Para finalizar quiero destacar que algunas de estas reflexiones, matizadas y enriquecidas, a través del debate y la participación de las empresas del clúster, tendrán que ser incorporadas durante la actualización del Plan Estratégico de MI4, que la junta directiva ha propuesto para su realización en 2020, y que por las circunstancias acaecidas juzgo más necesaria que nunca.

Metaindustry4 es el reflejo de las empresas participantes, de la dedicación que todos los socios en proyectos, seminarios e iniciativas planteadas durante estos años. Los logros que hemos alcanzado trabajando juntos son dignos de elogio. La junta directiva, los coordinadores y el equipo técnico de MI4 habéis realizado un trabajo excelente. Hemos demostrado que los objetivos soñadores y ambiciosos se pueden conseguir. A todos vosotros mi más profunda admiración y agradecimiento. Ha sido un honor presidir este “sueño” que hoy es una realidad.

 

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